Centro de Logoterapia y Analisis Existencial
  

16000ejemplaresSi evitamos que nuestros hijos se frustren, evitamos que crezcan y que maduren.

De nosotros los adultos depende reaccionar sin miedo y sin culpa, con amor, pues frustrar es educar. Así como el dolor, las frustraciones son inevitables si se quiere vivir a plenitud.

Lamentablemente, el cansancio y el estrés nos dejan a los padres desgastados emocionalmente y sin fuerzas para limitar las demandas de nuestros hijos.

Es imprescindible, entonces, que padres, y también docentes, identifiquemos las causas de nuestro desgaste para así recuperar el entusiasmo por educar y retomemos nuestro rol.

Tras años de una fructífera experiencia como padre, psicólogo y conferencista, Alejandro De Barbieri ha escrito Se plantean soluciones prácticas y sencillas, con ejercicios y preguntas que se pueden discutir en familia y en el aula, para cambiar de actitud y dar lugar a la frustración sin miedo ni culpa.

Porque no podemos exonerar a nuestros hijos del esfuerzo que implica ser felices..