Desde hace varios años, el CELAE brinda la posibilidad de acompañar psicológicamente via internet a personas que lo soliciten.
A través de encuentros periódicos, via skype, se brinda un espacio para compartir el sufrimiento y poder brindar una ayuda a aquellas personas que por distintas razones no pueden acceder a una psicoterapia presencial.
El trabajo consiste en encuentros "virtuales", sumado a cuestionarios, que se envían vía e-mail para que el paciente vaya "trabajando" en la semana.
Si bien la terapia por internet tiene adeptos y enemigos, nosotros consideramos que "la verdad está en el medio". Esto quiere decir que hay que salir al encuentro de aquellas personas con dificultades y poder usar la tecnología a favor de la psicología. Por otro lado, está claro que no es una "psicoterapia clásica", sino un acompañamiento.
Aquellas personas que quieran consultar sobre este sistema, nos envían un e-mail ( Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla ) con su consulta y dudas y nos pondremos en contacto.
En este momento estamos acompañando a personas en Irlanda, Argentina, México, Brasil y España, personas que están dispuestas a compartir con ustedes, su experiencia en este tipo de terapia, si ustedes lo solicitan.
Por otro lado, también estamos acompañando a personas que viven en Uruguay pero que no pueden acudir a Montevideo en forma semanal.
TESTIMONIOS:
(Santiago 32 años)
Que me llevo a buscar ayuda por Internet?
Soy una persona que confía demasiado en la tecnología en general y me siento un aliado de Internet en particular. Desde entradas de cine, consultas en la cuenta bancaria y el periódico casi toda mi vida la hago en Internet. Incluso casi todas mis relaciones de amistad a través de las redes sociales tan de moda últimamente, Facebook, etc.
Desde que decidí empezar una terapia me pregunte, porque no Internet? Que tiene de malo? Que puede tener de bueno?. Desde un primer momento sabia que quería un terapeuta que “hablara el mismo idioma”, que entendiera mis términos, la forma de hablar, mi cultura, etc. Debía ser alguien de Uruguay, creo que es fundamental para este proceso.
Anteriormente había comenzado una terapia en España con varios psicólogos, entre ellos un argentino pero sentía que ninguno de ellos lograba entenderme realmente, al menos me resultaba muy difícil abrirme y lograr explicarme con claridad. Contacte con Alejandro a través de una amiga que me lo recomendó y me comento del sistema Skype, inmediatamente me puse en contacto con el para probar una sesión. Al momento de empezar la terapia me sirvieron tan solo 20 minutos de conversación para saber que era la elección correcta. No sentía la distancia, el hecho de estar hablando en la misma sintonía pesaba mas que el hecho de tener al terapeuta delante. En mis encuentros anteriores no bastaron 5 sesiones para poder expresar por Skype en menos de una. Habíamos vencido la distancia.
En la terapia me siento muy a gusto, quizás el hecho de no tener al psicólogo delante permite contar las cosas con mayor claridad y cohibirse menos. En mi caso concreto no uso cámara, no por nada en particular sino porque no tengo, y eso creo que ayuda a abrirse mas. Como además no existe el lenguaje no verbal es necesario intentar hablar mas claro y en detalle. Es necesaria una relación de mucha confianza entre ambos y en mi caso creo haberlo conseguido.
Considero que la terapia me ha servido, aunque aun queda mucho trabajo por delante, considero que la distancia no es impedimento para sacar conclusiones muy positivas. Animo a cualquiera que en la distancia se anime a tomar esta decisión. Muchas veces hablamos con amigos o familiares y contamos muchas cosas incluso intimidades, porque no poner la tecnología al servicio de la salud mental.
(Mariana 32 años)
Soy porteña, cosa que hace que me satisfaga ir a terapia tanto o más como ir a hacer actividad física. Hace unos años que mi vida transcurre en Dublín, Irlanda, una ciudad tan bonita como casi desierta de psicólogos y otros “bichos raros”. Hago psiquiatría clínica, una especialidad que en cierto modo, aun sigue haciendo la vista gorda a complementar más la practica estrictamente biológica con el acompañamiento o el vínculo terapéutico.
Ese vinculo curador, según Yalom en el que van y vienen palabras sin mayores efectos adversos pero con tanto o más efecto placebo y real que muchas pastillas. Ahora, se puede uno sentir acompañada, escuchada, entendida y ser llevada a la reflexión sin ese que se yo que tiene el lenguaje no verbal? Si, es mi respuesta. Es como cuando nos tocan sin las manos, como cuando una melodía o algo que leemos nos acaricia o estruja el alma. El músico, el escritor no están sentados en el sillón o acostados en la cama con nosotros. Aquí sucede algo parecido, alguien que no necesariamente está en la misma habitación que nosotros nos interroga, nos cuestiona, nos ayuda a pensar y por arte de la magia de la tecnología hace de la distancia física algo mas alegórico que real.
Si, decimos mucho con el cuerpo, con la mirada pero la más didáctica manera de enunciar lo que sentimos aun sigue siendo la voz, la palabra, el llanto, la risa sin sonido o con él. Si el interlocutor está ahí (fuere donde fuese) la posibilidad de expresarnos también esta. A los 24 he tenido ataques de pánico, medicación y ejercicios de terapia conductual me ayudaron a superarlos en primera instancia. Por una década me olvide del padecimiento. Una década después y al haber tenido una leve recaída, lo cognitivamente aprendido tanto tiempo atrás es sostenido por un análisis más profundo, existencial y hasta “benzodiazepinico” que me ofrece la logoterapia.
Por ello en cuanto a una comunicación virtual puedo decir que aun no estando ciega pero no necesito ver si o si a quien me escucha. No soy sorda tampoco a la palabra escrita que me habla. Lo que me urge elaborar en una terapia no demanda una metodología presencial, solo demanda salir fuera de mi para que el terapeuta lo reciba, lo lea, lo oiga para que lo que tenga que volver vuelva con o sin océano de por medio.


















