"El sentido de mi vida es acompañar a quienes, como peregrinos, buscan fatigosamente el sentido de sus vidas o afrontan el sufrimiento de una vida para ellos sin sentido".
Eugenio Fizzotti , uno de los más directos discípulos y colaboradores de Viktor Frankl, define así la personalidad del creador de la Logoterapia:
"...Posee una carga humana desarmante, una cordialidad y una sinceridad contagiosa, que los enfermos advierten sobretodo como una inmediata reconciliación con la vida. El combinarse en él de una extensa práctica clínica, de una trágica experiencia en los campos de concentración nazi, de un constante estudio y de un contacto ininterrumpido con las más distintas sociedades de nuestro tiempo, gracias a su incansable actividad de conferencista, dan a su pensamiento y a su palabra una adherencia a la realidad y un sentido de lo humanos que no pueden no sorprender y hasta incluso desconcertar.
Es necesario conocer al hombre Frankl, porque él no es un hombre de ciencia común, ni un oscuro filósofo, ni un profeta fanático... y sin embargo de él pueden obtener saludables lecciones sea el médico general como el terapeuta, sea el pensador como el sacerdote, así como todos aquellos a los cuales les preocupa la suerte del hombre de hoy".
La experiencia humana de Frankl, su intenso trabajo médico y su personalidad de hombre íntegro han alumbrado, nutrido y divulgado un sistema teórico práctico de psicología al que muy precozmente (1929) denominó Logoterapia. En sus postulados nos recuerda la existencia del espíritu como dimensión humana. Es gracias a esta dimensión espiritual, que el ser humano se cuestiona temas como la libertad, la responsabilidad, la orientación a los valores, la búsqueda del sentido de la vida (y también de la muerte), la religiosidad.
"A pesar de todo, sí a la vida", es la propuesta que se hace a sí mismo al entrar al campo de concentración y es una de las ideas "fuerza" de la Logoterapia que ve al ser humano capaz de responder a cualquier dolor con una actitud digna. La Logoterapia ve al hombre elevándose sobre los condicionamientos para decirle sí a la vida tomándolo no sólo como lo que es, sino como lo que puede ser y así ayudarlo a llegar hasta lo mejor. La vida y la obra de Viktor E. Frankl es una secuencia de hechos que van encadenándose en un testimonio incuestionable del poder desafiador del espíritu. Su propia historia da cuenta de la "humanidad posible", es decir, de cómo puede vivirse humanamente si la búsqueda de sentido es resuelta. En reiteradas oportunidades supo aclarar que "el hombre en busca de sentido" no debe entenderse como un título original de un libro, ni como la consigna atractiva de una conferencia sino que debe tomarse como una exacta y precisa definición de la naturaleza humana.


















